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viernes, 14 de octubre de 2011

La sombra desconocida


Tumbada al borde del mar el viento refresca mi piel. El pareo va dejando al descubierto mis muslos, los separo; mi ombligo, alguien lo besa; mis pechos, el aire cálido los acaricia. Susurra palabras de amor en mi oído y mis labios, hambrientos, buscan su boca. El salitre condimenta su sabor. Mi cuerpo se diluye en el suyo. Unas voces que se acercan rompen el hechizo. Quiero verle la cara pero la luz cegadora lo transforma en una sombra que huye hacia las dunas. Las olas borran su rastro y solo queda el recuerdo de una pasión, con el nombre y el rostro que aparezca en mis sueños.

8 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Malditas voces...
Y la luz también.

Siempre te quedará el sueño.

Besos.

La Zarzamora dijo...

Esos labios hambrientos, pedían más.
Lástima que las sombras viniesen a empañar ese pasional instante. Cachis!
Besos, Ana.

Gala dijo...

Lastima de las sombras...tenia muy buena pinta la situación...
Todo un cúmulo de sensaciones...

Besitos mediterráneos.

Nicolás Jarque dijo...

Ana, genial ese amante furtivo, tonto él por huir. Es un relato muy excitante y misterioso, como es la vida muchas veces.
Me ha encantado como lo has mostrado y el final a imaginar.
Bessets.

Rosa dijo...

Ainssss el mar y un amante...Aunque sea en sueños...

Besos desde el aire

Juanlu (Luiyi) dijo...

Amores fugaces, deseos, sueños vividos a la orilla del mar...cuántos recuerdos!

Me ha gustado mucho!

Besos!

CDG dijo...

Qué pasión más breve y misteriosa. Tan sensual como atractivo es tu relato: las palabras y la fotografía.
Menos mal que quedan los sueños para saldar deudas.
Un beso.

La Esfera Cultural dijo...

Todo aderezado con salitre, tamizado con sol y aromatizado con azul marino. Esas sensaciones hay que vivirlas. Y si nos posible, te queda la literatura como mal menor.
Felicidades