Visitas

viernes, 21 de septiembre de 2012

Taller de escritura






Hace un mes Nicolás nos propuso crear nuestro propio taller de escritura, con la idea de despertar a las musas y jugar en grupo con las palabras. Ayer fue el primer día en el que nos reunimos y, creo que para todos, fue una experiencia positiva y divertida. Tanto, que ya hemos quedado en vernos cada quince días.

En uno de los ejercicios tuvimos que elegir un escenario, decir cada uno un par de palabras y escribir hasta que la alarma sonara a los cinco minutos. ¡Qué estrés para una vaga como yo!
El escenario elegido fue el bar y las palabras fueron: bravas, opio, ocio, reloj, amigos, conversación, humo, armonía, juerga y café.

Mi relato fue este:

Mis amigos ya llegan tarde. Miro el reloj y ya han pasado 10 minutos de la hora. Me encenderé un cigarrito mientras me tomo el café; si la vecina de mesa se queja del humo, la invitaré a unas bravas y entablaré una conversación.
Es guapa, una rubia despampanante, con unos pechos que quitan el sentido. La vuelvo a mirar y es morena y sin tetas. ¿Será el opio? Tendré que ponerme a trabajar y dejarme de tanto ocio.
Aunque me lo propongan, hoy no me voy de juerga. Quizás con un té Armonía y unas horas de cama, mis neuronas dejen de flotar y se concentren, por fin, en un punto de mi cerebro.

_________________________________________________________

Mis compañeros de taller, hasta que se anime alguien más, son:
Elysa Brioa (http://elystone.blogspot.com.es/)
Mº Ángeles Martínez (http://posodeunasonrisa.blogspot.com.es/)
Jose Luis Sandín (http://josseluiss.blogspot.com/)
Y, nuestro Quijote, Nicolás Jarque (http://escribenicolasjarque.blogspot.com.es/)

14 comentarios:

CDG dijo...

Interesante taller, y lo dice alguien que va por libre para bien o para mal.
Con esas palabras te ha salido un micro la mar de sensorial. Lo que puede salir de un café...o del opio.
Un beso.

Sara Lew dijo...

Qué pena estar lejos... me parece interesante la idea del taller. Y la de veros personalmente, también.
El micro es genial, por la espontaneidad que desprende.
Besos.

Nicolás Jarque dijo...

Ana, un placer compartir escrituras con vosotros y tardes como esta, que fue grande, habrán más.

Sobre este relato, deben saber ustedes lectores, que se escribió sin opio de por medio y sin pensar, pues una de las condiciones era esa.

Ana, me alegro que disfrutaras y que fuésemos despertando las musas, que tenemos olvidadas.

Hasta la próxima.

Bessets.

Elysa dijo...

Ana, no quiero leer el mío después de leer hoy este. Sacaste buen provecho de las palabras.
Ya sabes que disfruté, y deseando la próxima reunión, el placer de la compañía es mi primera motivación.

Besitos.

PD: He pinchado en los enlaces y todos dan Error 404.

joseluis dijo...

Jajaja, sí que esa palabrita fuera de sitio, el opio, dio buena rienda a la suelta de nuestra imaginación.

Qué gusto mirar que las cosas cambian en un parpadeo, y sin embargo sentimos que no debemos aceptarlo como tal, y buscamos pisar tierra. Excelente texto, Ana :-)

A ver si más tarde o mañana logro subir los míos.

Y agrego que ayer, los compañero de batalla estuvieron mejor que las letras, no porque ellas sean o fueran malas, no sino porque ellos fueron excelentes :-)

Cabopá dijo...

Alguna vez hemos hecho esto un grupo de amigos...bueno parecido y es verdad, se pasa muy bien...

Buena idea y muy bien encajadas las palabras, Ana.

¡Qué pena no estar más cerca!

Besicos

Rosa dijo...

Seguro que fue una tarde deliciosa y provechosa por lo que veo. Qué penita estar tan lejos snif, snif...

Besos desde el aire

MJ dijo...

¡Qué envidia me dais, canallas!
Me hubiera encantado estar con vosotros y disfrutar con esos juegos de palabras que tanto me apasionan.

Abrazos.

Laura dijo...

¿Cada 15 días? ....ummmmhhhh....a ver si resulta que me pilla un evento y puedo ir ...ummmmhhh. ¡Gran iniciativa!. Estas reuniones si no decaen son de lo más provechosas. El que te ha salido en cinco minutos es rápido, ágil y poco forzado. De estas prácticas hice algunas en un taller de escritura creativa y recuerdo el sudor frío resbalando por mi espalda....

Un beso para tí y espero que nos tengas informados (cada 15 días).
Abrazos Ana.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Taller quincenal de talentos mediterráneos. ¡Qué pena estar tan lejos! Es una gran fórmula para obligarse a escribir, para aprender y compartir, para hablar, para mejorar y -sobre todo- para disfrutar.

Me ha gustado tu ejercicio, Ana. Es un micro muy visual, nada forzado a pesar de estar tan condicionado por las palabras obligatorias.

Me alegro mucho por vosotros.

Un abrazo.

LA ZARZAMORA dijo...

Hola Ana, hilvanaste bien esas palabras. No sé donde hubiese colocado yo el opio... tal vez en la salsa de las bravas.

Me sucede como a CDG voy por libre también.

Pero os seguiré de cerca.
La iniciativa siempre será una buena propuesta para salir de cañas de juntos.

Besos.

M. dijo...

Si no nos separasen 300 kilómetros me encantaría participar. Más aún cuando he visto que Elysa anda por ahí...
Qué rabia.

Te he descubierto hace poco y ando paseándome por aquí.

Un saludo.

Gala dijo...

Jolines! y yo perdiéndomelo!!

A poco que me encuentre mejor no os penseis que os vais a librar de mi tan facilmente...
Ahi voy a estar, incluso en la distancia, cuando me vaya para las Gironas...
Ya hablaré con Nico para hacelo via mail o como sea,pero mientras tanto, haré bondad y me curaré bien para poder estar al 100% con vosotros, la calidad que teneis no puedo estropearla por uno de mis ataques de jaqueca... afearía vuestro trabajo.

Un beso grandote... a ver si puedo ir a la próxima.

Besitos mediterráneos.

Ximens dijo...

Lo mejor de los talleres de escritura es encontrar a tus pares, me dijo una compañera de trabajo cuando me apunté a uno de ellos. Pues eso, que compartir tardes con los amigos de letras es fenomenal para todo, incluso para tomar cañas. Proponerse hacer un relato en cinco minutos es una pasada, que exige mucho. Este Nicolás sospecho que os quería llevar al huerto, pero por lo que leo de tu relato, Ana, creo que el próximo día os propone charlar, jeje. ¡Y gracias por lo que tú sabes, maestra!